¡¡Toma, toma txuleta!!
Ponte en situación: tienes que hablar antes desde el balcón del ayuntamiento a miles y miles de paisanos, que te aclaman, sin contar al periodista calvorota ese que te sigue a todas partes. Te tiemblan las piernas, sudores fríos te recorren la espalda y no sabes ni qué decir. ¿Cómo evitarlo? Apuntándote el guión de tu discurso en la palma de la mano, como si de un examen se tratara. [Visto en Pixel y Dixel]
